Gestionar las emociones en casa

Reforzar la creencia de que ESTAMOS HACIENDO LO CORRECTO. Quedarnos en casa es un modo de ser buen ciudadano, buen hermano.

SER AGRADECIDOS, reforzar entre nosotros aquellas emociones agradables, de amabilidad, empatía, afecto y cariño...agradezcamos, es la manera de sobrellevar las situaciones de la convivencia que no van a ser sencillas.

ESTABLECER ACUERDOS: que todos nos sintamos importantes y escuchados a la hora de decidir. Pensar juntos como podemos pasar mejor estos días entre todos

Generar momentos de soledad: leer, escuchar música, escribir, pensar, disfrutar del arte, rezar.

Hacer ACTIVIDAD FÍSICA y cuidar del cuerpo: RUTINAS de aseo, de sueño, de dietas equilibradas. Las rutinas son la clave del éxito.

Mantener contacto (virtual) con el afuera, con personas queridas... hablar con nuestros mayores da mucha tranquilidad, considerando que en muchos casos viven solos o en situaciones de vulnerabilidad en cuanto a su salud.

Tener mucho CUIDADO con LA SOBRE INFORMACIÓN. Debemos informarnos pero en su justa medida, sino puede resultarnos nocivo. Hay quienes necesitan escuchar a expertos en radio, televisión, medios de internet. Es importante buscar informaciones oficiales que estén bien detalladas y resumidas. Escuchar una y otra vez una información que da muchos datos negativos y perspectivas que no son deseables, acrecienta nuestro estado de inseguridad, de incertidumbre, desasosiego e inquietud. Estar informados sí, pero sin pasarnos.

TENER PENSAMIENTOS POSITIVOS: pensar siempre en clave optimista, que esto se trata de un momento, que va a pasar, que vamos a vencer la pandemia porque estamos haciendo lo correcto, eso va a ayudarnos a sentirnos más cómodos y contentos.

SEAMOS AMABLES, cariñosos, afectivos y busquemos en la PACIENCIA y la actividad conjunta el resultado para pasar de la mejor manera estos días.

Promovamos actividades de ocio: seamos creativos, busquemos nuevas rutinas, APROVECHEMOS PARA HACER LAS COSAS QUE NO HACEMOS HABITUALMENTE: estar juntos, hablar, contarnos cosas, compartir historias de nuestra vida. Los padres pueden contar historias de cuando eran jóvenes, los más chicos tienen mucho para decir también. Busquemos en internet charlas o temas de interés de todos o podemos ver alguna película en Netflix, jugar a las cartas, a los dados, a los juegos de mesa. Intentemos que todas las actividades que planifiquemos con otros tengan el complemento de la satisfacción.

Para que la convivencia familiar tan estrecha y prolongada vaya bien, hay que ponerse de acuerdo en unas normas básicas: espacios ordenados, limpios y bien ventilados; conservar cuidados personales (higiene y vestido); lavarse las manos con frecuencia; al toser o estornudar y cubrirnos con el codo flexionado. Escuchar al resto de la familia, conocer sus inquietudes y sentimientos respecto a esta situación que se está viviendo.

 

 

Autora: Florencia Dollera Jofré, 
Tutora 5° NES. Lic. en Psicología (M.N. 71.391)