Santa Claudina Thévenet

Claudina Thévenèt nace en Lyon en 1774, en una familia de comerciantes en seda. Es la segunda de siete hijos.

Corre 1789 cuando, bajo la influencia de filósofos y economistas, el pueblo lionés adopta las ideas renovadoras de la Revolución y no pasa mucho tiempo antes que Lyon se convierta en escenario de toda la crueldad de la que el hombre es capaz.

Claudina tiene 19 años cuando el 5 de enero de 1794, presencia el cruel ajusticiamiento de sus hermanos y a pesar de su profundo dolor, tal como ellos se lo habían pedido, perdona y calla.

Conmovida por las miserias producidas por la Revolución decide transformar su experiencia de perdón en una actitud efectiva hacia los demás y funda la “Providencia” apoyada por sus jóvenes compañeras de la Asociación de los Sagrados Corazones.

El Padre Coindre, asesor espiritual de la Asociación, señala entonces a Claudina como responsable del grupo para realizar esta misión, y le dice: "Dios te ha elegido, responde a su llamada". La respuesta de Claudina da origen a la Congregación de las Religiosas de Jesús María.

Mientras la Providencia se sostiene a partir de los trabajos realizados en los telares, en 1821 se abre un pensionado para educar a hijas de familias acomodadas.

Se van perfilando los rasgos de una pedagogía centrada en la formación de la juventud. Claudina sabe muy bien qué mujeres quiere formar para transformar la sociedad francesa. Quiere mujeres de fe viva y para ello les da una buena instrucción religiosa, capaces de ganarse honradamente la vida, de allí que despierte en ellas el sentido del trabajo bien hecho, mujeres capaces de formar hogares felices por entregarse desinteresada a los demás, por eso su proyecto educativo está centrado en valores: fe en Dios y en las personas, colaboración, responsabilidad, gratitud, gratuidad... Claudina propone como medio para poner en práctica su pedagogía de la prevención, basada en el seguimiento personalizado de cada niña.

El 3 de febrero de 1837 muere Claudina dejándonos como legado la profunda convicción de que la educación debe ser instrumento de cambio social que sirva para construir un mundo más justo y mejor.
Hoy las experiencias de vida de Claudina y la fuerza de su carisma están presentes en todos los continentes.