Respirar las emociones en la infancia

El alumnado, desde los más pequeños hasta los adolescentes, están viviendo cambios en su quehacer diario durante esta situación de pandemia, o incluso pueden haber sufrido la   pérdida de algún ser querido. Esta situación, más la información que reciben del entorno social o cercano, la van integrando y formándose su propia noción sobre lo sucedido.

Esa idea puede ser realista pero, a veces,  puede estar distorsionada y provocar miedos, ansiedades, sentimientos de culpabilidad e inseguridades. Por ello, resulta necesario y valioso contar con pautas de actuación que pueden ayudarlos a clarificar y relativizar la situación y, de esta forma, recobrar la confianza y generar emociones que apoyen un mayor bienestar.

Es imprescindible tener presente que,  como maestros, nuestro papel fundamental ante el alumnado en este momento es de acompañarlos en su dolor y comprender sus miedos. No debemos intentar quitar estas sentimientos, sino que se sientan acompañados en ese proceso, validando lo que sienten y ayudándoles a gestionar sus emociones.

Como la realidad nos impone una distancia física, el acompañamiento se realiza a través de las pantallas tratando de “subjetivar” a los alumnos, pero por sobre todo valorizar el trabajo de acompañamiento y sostén que los padres se encuentran realizando con sus hijos. Asimismo, poder brindarles y compartirles diversas herramientas/estrategias que les permitan conectarse con las emociones y sentimientos que sus hijos están experimentando en este momento, resulta de vital importancia. Una de estas herramientas es la respiración.

 

¿Cómo lidia un niño con sus emociones? Al igual que los adultos, la fórmula es muy sencilla, tan solo, respira.

Los pequeños, como los adultos, tienen un rico mundo interior que proyectan a diario. Y averiguar lo que sienten en cada momento para que lo puedan manejar lo mejor posible es todo un desafío para ellos. Especialmente si se trata de emociones negativas que sienten por primera vez: la rabia, la tristeza, la ira..., son sentimientos que resultan más desafiantes que los positivos, y que necesitan manejar. Como nos pasa a todos.

Por eso, el matrimonio de cineastas formado por Julie Bayer Salzman y Josh Salzman titulado "Just Breathe", quiso contar la experiencia de su hijo de 5 años cuando le escucharon hablar de sus emociones con un amigo. Realizaron un vídeo de 4 minutos donde algunos niños relatan qué hacen con su cuerpo, como cerrar los ojos y respirar, cuando se enfrentan a este tipo de emociones.

Y, ¿por qué es importante respirar bien?

En el audiolibro “Respira”, Inés Castel-Blanco nos invita a contemplar a un bebé durmiendo: todo él respira, su barriga se mueve en cada inhalación y exhalación. Pero, con el paso de los años, vamos perdiendo esa modalidad más abdominal y completa, el diafragma empieza a atrofiarse y pasamos a una respiración más superficial. 

Recuperar una respiración plena es un paso muy importante para volver a conectar con nuestro cuerpo, que nos lleva al aquí y al ahora (mindfulness). Si le enseñamos esto a los niños cuando son pequeños, les estamos dando herramientas para que puedan vivir con más profundidad a partir del acto más sencillo y necesario que todos hacemos: respirar.

La respiración se relaciona directamente con nuestras emociones: cuando estamos nerviosos, es rápida y sonora; cuando estamos tranquilos, es pausada y armónica. Por tanto, si en momentos críticos sabemos controlarla, podremos actuar con serenidad. Respirar profundamente nos ayudará a tranquilizarnos, a concentrarnos cuando tenemos mil ideas en la cabeza o a dormir cuando las preocupaciones nos asaltan.

Material producido por la Coordinación de Procesos Inclusivos del Colegio Jesús María
Lic. Margarita M. Cinque
Psicopedagoga