Ceremonia de envío del las Comunidades Jesús María

Claudina fue una mujer comprometida con su tiempo.

Se comprometió con las miserias de su tiempo, encarnando el amor misericordioso del Padre. Puso siempre su mirada en las necesidades de quienes la rodeaban para luego con sus manos tratar de transformar esas vidas sin dejar de acompañarlas con sus pasos en su caminar.

 

Nosotras también debemos comprometernos cada día en ser verdaderos constructores de un mundo nuevo, mejor. Esto es lo que significamos con esta celebración de envío.

Los pies

Los pies son la parte del cuerpo que nos sostiene, son los que llevan toda nuestra carga: tanto las cosas buenas, como las malas. Seguramente hemos escuchado alguna vez la expresión “no arrastres los pies” en momentos de tristeza o cansancio; o como dice la canción de misa, “caminaremos con paso seguro, avanzaremos sin temor al futuro”, mensaje que nos llena de esperanzas. Los pies nos permiten avanzar, caminar hacia adelante. Si vas solo andarás más rápido, si vas acompañado llegarás más lejos”, como comunidad Jesús María, y comunidad amarilla debemos tener esto en mente. El trabajo en equipo nos ayuda a avanzar y llegar más lejos, enriqueciéndonos de todo lo que somos. Claudina nunca estuvo sola, la acompañaron sus amigas, un sacerdote y por sobre todas las cosas, dios. 

Gracias a su andar, hoy somos “Jesús María, una comunidad que camina y ayuda a caminar a aquellos que tienen dificultades o problemas en sus vidas”.

Los ojos

Gracias a los ojos podemos observar y entender lo que está sucediendo a nuestro alrededor; son los principales guías en nuestro andar y es por eso que dependemos mucho de ellos. Nuestra primera percepción de los demás se da gracias a nuestra capacidad de ver y mirar al mundo que nos rodea. 

Lo que Claudina nos enseñó, eso que se queda en el corazón de cada una, se trata esencialmente de la mirada… esa mirada hacia el otro que inspira ternura y compasión. Santa Claudina nos transmite el amor de Jesús por medio de su mirada misericordiosa. Dejarse conmover por ella significa tener los ojos bien abiertos para poder encontrarlo a él en aquellas personas que más nos necesitan.

Las manos

Las manos representan el trabajo, mediante ellas podemos obrar. Imagínense sus vidas sin manos, no sería la misma. También representan la confianza: “nos ponemos en las manos de Dios” confiando nuestra vida en él. “dame la mano, yo te ayudo, yo te levanto”, esta es una mano que da esperanzas, que ayuda. También las necesitamos para poder ponernos en servicio, para ayudar al que necesita. Pero para poder hacerlo es necesario soltar todo aquello que nos ata a lo mundano, a lo banal. Solo desprendiéndonos de aquello, aunque genere miedo e incertidumbre, seremos capaces de recibir las herramientas que dios nos ofrece para ponernos a la par de nuestros hermanos que necesitan nuestra ayuda, y poder abrazarlos. 

Claudina nos inspira a ponernos en servicio. Ella confió en dios, se desprendió de su vida para dedicárselo al cien por ciento a los niños abandonados y huérfanos. Su obra se expandió por todo el mundo, y el espíritu del colegio “Jesús María” nos invita a salir al encuentro con el otro, a misionar, a ayudar a aquellos que más nos necesitan”.